Argentina, campeón del mundo de 1978, provocó ciertas sospechas además de un polémico momento que se vivía en ese país.

El Mundial jugado en Argentina nació con una gran disputa ya que el país anfitrión pasaba por una dictadura militar bajo el mando del general Jorge Rafael Videla llena de asesinatos y desapariciones de los que se oponían a este régimen.

A pesar de la situación política, el Mundial se disputó y fue el último en el que participaron 16 selecciones. Holanda y Alemania llegaron con las bajas de sus estrellas Beckenbauer y Johan Cruyff y este factor hizo que los locales sean grandes favoritos para el título. El entrenador argentino César Luis Menotti se dio el lujo de dejar fuera a Diego Maradona con tan solo 17 años.

La estela de sospecha se acrecentó cuando Argentina logró pasar de ronda en un conveniente 6-0 ante Perú, afirmando las teorías de amaño dentro del torneo, ya que el seleccionado local necesitaba de un resultado abultado para acceder a las fases finales del torneo, y lo logró casi sin oposición.

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Argentina regresaría a una fase finalista luego de 48 años tras su derrota ante Uruguay en 1930 mientras que Holanda jugaba la segunda consecutiva. En el Estadio Monumental en Buenos Aires, los argentinos lo entregaron todo en el partido disputado el 25 de junio ya que contaban con su delantero estrella Mario Kempes anotando dos goles y asistiendo para un tercero. A pesar de que Argentina triunfó en el Mundial de 1978, el drama interior continuaba.